El COVID-19 está Empeorando las Disparidades de Salud en Estados Unidos Con Consecuencias Mortales

August 11, 2020
Press Release
Nuestra Ley de Responsabilidad y Equidad en la Salud Ayudará a Cambiar la Situación

Por  el Rep. Jesús “Chuy” García (IL-04) y Janet Murguía*. 

Nos han dicho que el coronavirus es una enfermedad que no discrimina, ya que todos están en riesgo de adquirir el virus y las dificultades asociadas con detener su propagación se comparten por igual. Pero los números cuentan una historia muy diferente. Estos muestran que las comunidades afroamericanas y latinas no tienen el mismo acceso a atención médica asequible y de calidad que el resto de la sociedad.

Según datos de los Centros para Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), al 3 de agosto del 2020, el 20 por ciento de los casos de COVID-19 ocurrieron en la comunidad afroamericana y el 31.8 por ciento entre los hispanos. Pero es probable que las cifras reales sean más altas, ya que la mayoría de los estados no recopilan datos raciales y étnicos completos sobre los casos de COVID-19.

Los estadounidenses de origen asiático, que han experimentado un aumento en los ataques xenófobos y discriminatorios, representan alrededor del 4 por ciento de todos los casos de COVID-19 en el país.

Nuestros hermanos y hermanas en Puerto Rico están pasando por un momento especialmente difícil durante esta pandemia como resultado de décadas de desinversión, un sistema de salud deficiente y respuestas inadecuadas de la administración federal actual a múltiples desastres naturales en la isla.

Este virus ha expuesto sistemas profundamente defectuosos en nuestro país y ha exacerbado las disparidades económicas y de salud existentes. Debemos unirnos en los esfuerzos para construir un sistema de atención médica más fuerte y asegurarnos de que nos beneficie a todos de manera equitativa. En futuros brotes de enfermedades infecciosas, repetir los mismos patrones de daño como los que hoy sufren las comunidades de color sería mortal.

La pandemia por el COVID-19, sin embargo, no es la única crisis que vivimos como país actualmente. Hace tan sólo un par de meses, cientos de miles de personas se volcaban en las calles para protestar los asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor y otros muchos afroamericanos más por parte de la policía. El racismo es una crisis de salud pública crónica que no puede separarse de las inequidades en salud reveladas por esta pandemia. Tanto las desigualdades mostradas por el coronavirus como los casos de brutalidad policiaca hacia afroamericanos son dos momentos históricos que son parte de un problema mayor y generalizado en nuestro país: la discriminación en nuestros sistemas de justicia penal y de salud. Es por eso que presentamos la Ley de Responsabilidad y Equidad en la Salud (HEAA, por sus siglas en inglés).

 

HEAA se basa en nuestra creencia fundamental compartida de que todos merecen acceso a una atención médica asequible y de calidad. Buscamos abordar las condiciones en las que las personas viven, aprenden y trabajan, y que juegan un papel vital en nuestro bienestar físico, mental y social completo. Esta ley integral sirve como modelo para eliminar las inequidades en la salud generalizadas que se han manifestado aún más en medio de la crisis por el COVID-19.

Desde 2007, el proyecto de ley HEAA ha sido presentad0 por el Congressional Tri-Caucus, la alianza formada por el Caucus Hispano del Congreso (CHC, por sus siglas en inglés), Caucus Negro del Congreso (CBC, por sus siglas en inglés) y el Caucus Asiático Americano y del Pacífico (CAPAC, por sus siglas en inglés), y con el apoyo de muchos otros legisladores en el Congreso. HEAA se basa en los logros obtenidos en virtud de la Ley del Cuidado de Salud Asequible (ACA, por sus siglas en inglés) y aprovecha la experiencia y la investigación de más de 300 grupos comunitarios y organizaciones patrocinadoras, lideradas este año por UnidosUS.

HEAA es la única legislación que aborda de manera integral las desigualdades en salud y sus intersecciones con el estado migratorio, edad, discapacidad, sexo, género, orientación sexual, identidad y expresión de género, idioma y estado socioeconómico. Todo esto aunado a los obstáculos asociados con injusticias históricas y contemporáneas.

HEAA contiene disposiciones que podrían abordar y mitigar el daño de esta pandemia y desastres futuros. Mejoraría la recopilación de datos y la presentación de informes, ampliaría el acceso a la atención médica, crearía sistemas de cuidado de salud a distancia más sólidos, implementaría una atención más adecuada desde el punto de vista cultural y lingüístico y eliminaría las limitaciones de financiamiento de Medicaid para todos los territorios de Estados Unidos, entre otras prioridades para las comunidades que representamos. Al beneficiar a quienes más lo necesitan, estas acciones benefician a todos.

Incluso antes de esta crisis de salud pública, los latinos ya tenían más probabilidades de carecer de seguro médico con una tasa general de personas sin seguro del 18 por ciento, en comparación con el 5 por ciento de los blancos no hispanos. Si bien la Ley CARES, aprobada recientemente, amplía el acceso a las pruebas de COVID-19 gratuitas para personas sin seguro, sigue excluyendo a una gran cantidad de inmigrantes de la obtención de pruebas, atención y alivio económico. Y aunque el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) anunció que las pruebas, el tratamiento y la atención preventiva relacionados con COVID-19 no se considerarían bajo la regla de Carga Pública, muchos inmigrantes se niegan a buscar atención médica por temor a perder los pocos beneficios a los que aún pueden acceder.

Los latinos también sufren de manera desproporcionada de otras condiciones de salud como la diabetes. Como resultado, los latinos tenemos más probabilidades de enfermarnos gravemente si nos infectamos con el coronavirus. Otro punto crítico es que la mayoría de las pautas de seguridad pública relacionadas con el COVID-19 y los requisitos de solicitud y elegibilidad de beneficios son mayormente distribuidos en inglés.

La manera en que las personas enfrentan esta pandemia también refleja las profundas desigualdades en nuestra sociedad. La capacidad de entrar en cuarentena, trabajar desde casa y practicar el distanciamiento social hasta ahora ha demostrado ser un privilegio. Desde trabajadores agrícolas hasta empleados de supermercados, los latinos y afroamericanos predominan en los sectores que se consideran “esenciales”, por lo que tienen más probabilidades de estar expuestos al virus todos los días y muy frecuentemente sin que sus empleadores les proporcionen el equipo de protección personal que necesitan.

Mientras trabajamos para que nuestro país se recupere, debemos reconocer los sistemas históricos de desigualdad que están afectando a latinos y afroamericanos, principalmente.  También debemos darnos cuenta que eliminar las disparidades de salud en nuestras comunidades no es sólo una forma de ayudar a las minorías raciales y étnicas, sino una causa que nos beneficia a todos como sociedad.

Si hay alguna lección de esta pandemia, que sea una nueva forma de responder a una crisis de salud pública para que las comunidades afroamericanas, hispanas y asiático-americanas no resulten las más perjudicadas. Invirtamos en nuestro sistema de salud para que permita y promueva el más alto nivel de salud para nuestra nación cada vez más diversa. La ley HEAA asegurará que si nos enfrentamos a otra emergencia de salud pública, seremos más fuertes, más resistentes estaremos y mejor preparados para proteger a todos.

*Janet Murguía es la Presidenta y CEO de UnidosUS,

 

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